Alí Primera, el sol de la Revolución  

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(por Lena Jahn).- “Sequemos el sudor de nuestra frente y busquemos tras las nubes al sol, busquemos con alborozo al sol maravilloso de la Revolución”. Lo que parece un exhorto político es tan sólo uno de los tantos versos de la canción necesaria, eco de la expresión del pueblo hecha música en la voz del cantautor Alí Primera.

Poeta, compositor, músico y activista político que, si no hubiera partido de este mundo hace exactamente 23 años, vería un cielo mucho más despejado que el que sus ojos miraron, iluminado por el sol que anhelaba, el de la justicia social, el de la Patria Buena, el de la revolución.
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    “Alí fue un tipo muy honesto, muy listo, con una profunda sensibilidad por la gente, amigo de los amigos; en fin, una referencia para todos los venezolanos porque nunca se paró frente a la gente para cantarle sino que se situaba a su lado con su canto, que era un vehículo para el pueblo”.

    Así lo describe quien le acompañara en vida en la realización de la Canción Bolivariana, tema que narra el encuentro de un niño venezolano con el Libertador: Gregorio Yépez, cuya voz interpretó a ese muchacho soñador de libertades.

    Goyito, como se le conoce a Yépez desde entonces, recuerda risueño el gran sentido del humor de Alí Primera, quien alguna vez le cantó: “Que triste se oye la lluvia en el techo que Chicho reparó”. Relata que una noche lluviosa el cantautor se quedó a dormir en su casa, afectada por algunas filtraciones, y justo a él le tocó la gota persistente. Al día siguiente, comentando lo sucedido, la madre del anfitrión aseguró que recientemente Chicho, hermano mayor de Gregorio, había reparado las goteras. Y así fue como Alí le contestó.

    Ocurrente, desprendido, de lenguaje llano y modos sencillos. Así era Alí, un luchador por la justicia quien dejó el sentir de un colectivo plasmado en letras que, en tiempos de revolución, adquieren más sentido que nunca.

    Un famoso sin ínfulas

    Fueron muchos los que compartieron momentos especiales con Alí Primera, encuentros ocasionales o situaciones peculiares que han quedado en la memoria de varios. Entre ellos, el presidente del Partido Comunista de Venezuela (PCV), Jerónimo Carrera, conserva un recuerdo que dibuja perfectamente el perfil del cantautor.

    “Hace unos 23 años, en Cantaclaro, sede del Comité Central del PCV, se estaba celebrando un acto de solidaridad con Colombia, país que en ese momento estaba sufriendo mucha represión. Cuando comenzó el evento se presentó Alí en el teatro, que estaba repleto, y dijo ‘Yo no estaba invitado, pero al enterarme de que el acto es en solidaridad con la hermana República vine espontáneamente a expresar mi adhesión al sentimiento”.

    Carrera recuerda lo mucho que fue aplaudido y su relato coincide con la opinión del periodista Jimmy López, quien no sólo entrevistó varias veces a Alí Primera, sino que estrechó con él lazos de amistad.

    “Es la persona más interesante que he conocido, la que más me ha instruido, alguien de una bondad infinita que no tenía reparo en entregar lo que ganaba, que ofrecía la ganancia de sus discos a la gente que lo necesitaba”, resume.

    Cuenta que en más de una oportunidad el cantautor donó instrumentos musicales a comunidad de La Vega, calificada por Alí como “el crisol de las luchas populares”.

    López detalla sobre sí mismo que, como marxista, entendía que debía estar desprendido del vínculo religioso; no obstante, una vez Alí -quien se definía como cristiano, comunista y bolivariano- le dijo: “A mí me bendice Dios y me orientan Bolívar y Marx”.

    “Un día de la madre íbamos mi mamá y yo caminando por el Centro de Caracas, y vi a Alí pasar tomado de la mano con su hija. Él caminaba rapidito. Le dije a mi mamá para ir a saludarlo, así que ella tuvo que apresurar el paso para alcanzarlo. Él muy amablemente nos saludó, felicitó a mi mamá e intercambiamos teléfonos. Allí empezó nuestra amistad. Más adelante le hice entrevistas de personalidad en varias ocasiones, y nos pusimos de acuerdo para armar un libro de entrevistas a los cantores venezolanos, pero no se pudo. En diciembre de 1984 fue la última vez que hablamos”.

    Entre la rabia y la ternura

    El hombre cuya música fue declarada en 2005 como Patrimonio Nacional, tuvo que ver en la vida de muchas personas, impactando siempre de manera positiva. El viceministro del Poder Popular para la Cultura, Iván Padilla, asegura que el cantautor fue y es para él de gran significación e importancia.

    “Desde la UCV alzaba la voz en nombre de los desheredados, de los sin nada; pero además, Alí forma parte de otro referente: el del hombre solidario con los presos políticos revolucionarios”, señala.

    Padilla cuenta que, durante casi nueve años, estuvo preso en el Cuartel San Carlos, donde fue agredido por los carceleros.“En una oportunidad, fuimos despojados de nuestras pequeñas y modestas pertenencias, en mi caso de una fotografía de mi hija mayor. La arrancaron de la pared, la pisotearon, intentando humillarme y conseguir que me doblegara ante sus intentos represores. No lo lograron, y en aquel momento, en medio de la rabia y la ternura –como habría dicho el propio Alí-, escribí un poema en esa pared”.

    Narra cómo el músico consiguió entrar en la celda e inmediatamente se conmovió con los versos de aquel poema: “Con un abrazo muy cálido y muy solidario recibió esas palabras y se las llevó”.

    Alí vive

    Hoy muchos hablan de Alí Primera, pero años atrás él hablaba de su lírica, que nunca calificó como suya sino de todos. Por ello, la definía con los mismos argumentos con que la defendía: Nuestro canto no es de protesta, porque no hacemos una canción por malcriadez, no la tomamos para encumbrarnos ni hacernos millonarios, es una canción necesaria.

    No necesitó del poder masificador de la televisión para hacer que su mensaje calara. De la mano con la gente, elevando sus clamores, señaló alguna vez que “un hombre armado de una canción y una poesía humana es un hombre desarmado para la envidia y para ser un hombre malo (…) No canto porque existe la miseria, sino porque existe la posibilidad de borrarla, de erradicarla de la faz de la tierra.

    El resplandor de la revolución que hoy alumbra la Patria Buena que Alí soñaba da respuesta a esos clamores y renueva reflexiones. “Ahora que el petróleo es nuestro” es una frase que pareciera escrita hace unos días, pero es en realidad el nombre de uno de sus temas. Nosotros lo trabajamos, nosotros lo refinamos; señores, a esa comedia la gracia yo no le veo, que nosotros trabajemos y ellos con el mercadeo. ¿Quién no creería que el cantor del pueblo vive?




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