Renuncia jefe de seguridad del Departamento de Estado de EEUU  

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Su dimisión se produce en medio de las críticas a su oficina por la falta de control a las empresas de seguridad privadas que operan en Irak, la más célebre de ellas la estadounidense Blackwater, y que han estado involucradas en asesinatos de civiles iraquíes. Entre tanto, el gobierno iraquí decidió revocar la inmunidad de la que gozaban los mercenarios de estas compañías.

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    El jefe de seguridad diplomática del Departamento de Estado de Estados Unidos, Richard Griffin, presentó el miércoles su renuncia, en momentos en que su oficina enfrenta fuertes críticas por la ineficiencia en que ha supervisado a las compañías privadas de seguridad en Irak.
    Griffin "presentó una carta de renuncia con fecha de hoy (miércoles)", informó la portavoz del Departamento de Estado Julie Reside, quien indicó además que la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, aceptó la dimisión.

    El ahora ex subsecretario de Estado, no mencionó a Blackwater en su carta de renuncia ni explicó las razones de su dimisión, simplemente dijo que deseaba "asumir nuevos retos", añadió Reside.

    La renuncia de Richard Griffin se produce luego de que las firmas de seguridad contratadas por el Departamento de Estado estadounidense para reguardar diplomáticos en Irak, la más célebre de ellas la estadounidense Blackwater, se han visto involucradas en asesinados a sangre fría de civiles iraquíes.

    Además su dimisión llega un día después de la publicación del informe de un panel del Departamento de Estado sobre el incidente en el que efectivos de la empresa Blackwater desplegados en Irak matara a 17 civiles iraquíes el pasado 16 de septiembre.

    En dicho informe, dirigido por el director de gestión de políticas del Departamento de Estado Patrick Kennedy, se pide un control más efectivo de sobre las firmas de seguridad privadas que brindan protección al personal estadounidense en Irak.

    Tras su publicación, el martes, Rice instó a mejorar la labor de las empresas de seguridad estadounidenses en Irak.

    Mercenarios ahora sin inmunidad

    Poco antes de la dimisión de Griffin, quien estaba desde 2005 a cargo de supervisar precisamente las actividades de empresas como Blackwater, el gobierno de Irak decidió revocar formalmente la inmunidad de la que gozan las compañías de seguridad que operan en el país árabe.

    "El gobierno (iraquí) se reunió ayer (martes) y decidió revocar el artículo de la ley aprobada en 2004 por la Autoridad Provisional de la Coalición (CPA, por sus siglas en inglés) que concierne a las compañías de seguridad", anunció el miércoles en un comunicado el vocero oficial, Ali Debbagh.

    La ley de la CPA, aprobada por su administrador Paul Bremer tras la invasión estadounidense de marzo 2003, señalaba que "salvo aviso contrario, la Fuerza Multinacional, la Autoridad provisional, las Misiones extranjeras, su personal, sus propiedades y todos los consultores internacionales no podrán ser enjuiciados" en Irak.

    Pero ahora, el gobierno de Bagdad, aliado fiel de EEUU, ha creado una nueva ley para regular las actividades de esas compañías de seguridad cuyos mercenarios superan en número a la cantidad de soldados estadounidenses desplegados en Irak.

    Según precisó Debbagh, esa nueva ley que estudia implementar el gobierno iraquí será presentada en la próxima reunión del gabinete.

    Civiles en la mira

    El pasado 16 de septiembre, guardias de Blackwater que protegían un convoy del Departamento de Estado, abrieron fuego contra una multitud en una plaza de Bagdad, con un saldo de 17 personas muertas.

    El caso despertó fuertes críticas contra el Departamento de Estado.

    El pasado 2 de octubre, el director de Blackwater, Erik Prince, insistió ante una comisión especial del Congreso de EEUU, que investiga con preocupación el caso, en la inocencia de su personal que, según sostuvo, actuó en "defensa propia" cuando un supuesto grupo de insurgentes atacó un convoy diplomático bajo su custodia.

    Pero un informe del gobierno iraquí, dado a conocer en un comunicado el pasado 8 de octubre por el portavoz Ali al Dabbagh, reveló que los mercenarios estadounidense no fueron provocados o atacados antes de abrir fuego en una plaza de Bagdad contra los civiles, lo que desmiente versiones de la empresa de que sus funcionarios habían actuado en "defensa propia".

    "No existe indicio alguno de que Blackwater haya sido blanco de tiros directos o indirectos. Ni siquiera una piedra fue arrojada contra el convoy" que estaba bajo la custodia de la empresa, señala el comunicado.

    A este caso, se suma uno ocurrido tres semanas después cuando dos mujeres iraquíes murieron en Bagdad por disparos de los guardias de un convoy de Unity Ressources Group (URG), una empresa australiana que escolta a organizaciones no gubernamentales estadounidenses que trabajan para ese gobierno.

    Otro incidente causó recientemente tres heridos cerca de Kirkuk (norte), cuando un convoy de Erinys, una compañía británica que escolta a ingenieros del ejército estadounidense, abrió fuego contra un coche.

    Tras la invasión liderada por Estados Unidos, las compañías privadas de seguridad proliferaron en Irak, al punto de que cuentan en la actualidad con uno de los contingentes extranjeros más numerosos desplegados en el país árabe y que, a diferencia de los militares estadounidenses, habían gozado de inmunidad.


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