El bloqueo más criminal de la historia  

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Son 89 mil millones de dólares los que ha perdido la economía cubana en estos 48 años de construcción del modelo socialista por el bloqueo, pero lo más criminal no es solamente esa cifra sino que el gobierno de los Estados Unidos, en las sucesivas administraciones que han ocupado la Casa Blanca, ha intentado rendir por hambre y enfermedades a un pueblo que escogió un sistema diferente al burgués.

Los obstinados políticos norteamericanos no entienden ni desean comprender la existencia de una sociedad socialista donde existe un Partido como el Comunista Cubano, que responde a los verdaderos intereses del pueblo, en cambio ellos con su Partido Republicano y el Partido Demócrata solo los diferencia los símbolos partidistas (burro y elefante). No por gusto se dice que nada más parecido a un republicano que un demócrata.

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    Esta política es parricida porque impide que Cuba pueda adquirir alimentos básicos para el pueblo con créditos de bancos estadounidenses. La Habana no puede comprar a las grandes empresas farmacéuticas norteamericanas no una aspira sino los medicamentos para los enfermos terminales de cáncer o las inyecciones para evitar el rechazo de los pacientes con órganos trasplantados.

    Los cubanos esperamos que el próximo 30 de octubre la mayoría de los países miembros de la ONU vuelvan a votar en la Asamblea General la resolución "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos de América contra Cuba".

    Para comprender cómo la conciencia de los ciudadanos de la mayoría de los países se ha incrementado vale mencionar que durante la primera votación en 1992, 59 naciones se unieron al reclamo de Cuba, mientras que en el 2006 lo hicieron 183, o sea, todos menos los mismos EE.UU., Israel e Islas Marshall, estos dos últimos porque son unos lacayos dependientes de Washington.

    Ahora el mandatario norteamericano se ha apresurado, antes de la votación de esta resolución en la ONU, y anunció que adoptará nuevas medidas para acelerar un supuesto "período de transición" en la Isla, lo cual equivale a la reconquista de Cuba por la fuerza y subestima a los cubanos como ya lo hicieron anteriormente con los pueblos vietnamita e iraquí, y ahí esta la historia pasada y reciente que ha demostrado de lo que es capaz una población cuando se le intenta dominar.

    Bush, por otra parte, ha vuelto a ser prepotente al amenazar a la Humanidad con una Tercera Guerra Mundial, que esta vez emplearía armas atómicas, la cual no dejará derrotados ni vencedores, porque ellos ya no son los únicos en el orbe que tienen ojivas nucleares y sufrirán también los golpes de un arma que borra de la faz de la tierra, en segundos, ciudades y millones de habitantes.

    Es triste ver cómo una nación tan rica como los Estados Unidos gasta miles de millones en la fabricación de armamentos nucleares, aviones para invadir y destruir otras naciones opuestas a la voluntad imperial, cuando en el mundo se necesita eliminar de una vez los millones de muertes por hambre y enfermedades curables.

    Ahora con la iniciativa de Bush, de convertir los alimentos en combustibles, para llenar los hambrientos tanques de gasolina de los 200 millones de automóviles de la Unión Americana, el peligro de una hambruna mundial en masa esta a las puertas, cuando el ser humano debe ser lo primero para todo político que sienta amor por el prójimo.

    Esto le demuestra al resto de la inmensa humanidad progresista, amante de la paz y la verdadera democracia, que poco le importa a Bush un chino, un cubano, un angolano, un iraquí, un mexicano, por citar algunos, porque primero está el modo de vida americano con su auto del año, el derroche de recursos energéticos agotables, el último modelo de celular, la abundante cuenta en dólares, el jet privado, el buen caviar y champán, pero el emperador yanqui debe rememorar que este planeta hay que cuidarlo porque, hasta el momento, es el único en el universo y por lo tanto no es desechable.

    Por todas estas razones y miles más la humanidad sabe que el sistema consumista, diseñado por las grandes corporaciones capitalistas, la mayoría de ellas estadounidenses, y la prepotencia yanqui contra todos los pueblos no es buena para nadie y hasta los aliados políticos y militares (Unión Europea, Arabia Saudita y Japón) votan en contra del bloqueo de la Casa Blanca contra Cuba, porque es una violación de los derechos humanos y jurídicos mundiales.

    Estoy seguro que esta vez Bush se quedará solo y lo acompañará seguramente uno o dos siervos, como es habitual, en las votaciones de los países que integran las Naciones Unidas.

    Por José Miguel Avila
    jmavila@enet.cu
    Radio Angulo Digital /Miércoles 24/10/07



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