EL PLAN: DESINFORMACIÓN, DESASOSIEGO Y DESORDEN  

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El pueblo venezolano vuelve a las urnas para reformar su Constitución o mantenerla de acuerdo con la Carta Magna vigente. El Presidente, Hugo Rafael Chávez Frías, propone dotar a la República Bolivariana de nuevos mecanismos democráticos tales como los Consejos Comunales, con poder de intervenir en la administración pública y la redistribución de los recursos materiales en todo el país. Estos Consejos Comunales promoverán una mayor participación ciudadana en todas las relaciones de poder en Venezuela. Los Consejos combatirán la corrupción, el clientelismo y favoritismo político desde las bases comunitarias.

La reforma propuesta es una revolución en la revolución con el fin de configurar unas nuevas relaciones de poder desde las bases de todas las comunidades, ya sean estas vecindades o talleres de trabajo o educación. En esta nota no tenemos el espacio para dilucidar cada una de las enmiendas y artículos propuestos. Pero urge explicar por qué y cómo los EEUU, la oligarquía y sus aliados intentan frenar el avance de la revolución bolivariana. Pincha para ver los 69 artículos de reforma constitucional propuestos aquí, de donde puede descargar el documento completo.

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    Hugo Chávez y las fuerzas revolucionarias han prevalecido en cuatro eventos electorales en la última década: los comicios (1998), el referendo de la constituyente (1999), el referéndum revocatorio en el cual Chávez revalidó como presidente (2004) y en los comicios presidenciales del 2006. Pero además debemos considerar que en las contiendas parlamentarias y regionales la revolución ha consolidado sus bases populares en el 80% de la nación.

    En cada evento la revolución bolivariana ha logrado promover un mayor nivel de participación de la clase pobre y de los sectores marginados en la sociedad. Por ejemplo, en las últimas elecciones hubo cerca de un millón de nuevos electores y en la propuesta reforma constitucional se estipula el derecho al voto desde los 16 años. Mientras en los EEUU la democracia se reduce con leyes y agencias que violan los derechos humanos, en Venezuela la democracia se amplifica con cada uno de estos eventos que incluyen nuevos actores en el quehacer político de la patria de Bolívar.

    Una de las razones por las que los grandes intereses, las corporaciones de EEUU y la oligarquía venezolana se oponen a la reforma es porque una de las enmiendas propone el día laboral de seis horas. La reforma protege diversas formas de propiedad privada pero prohíbe los monopolios y el acaparamiento de la producción. Otra enmienda rescata las Universidades Autónomas (del Estado) de las manos de las clases privilegiadas que usufructúan su presupuesto para el beneficio de una elite de administradores. Además la reforma estipula una filosofía militar bolivariana subordinando las Fuerzas Armadas a los intereses del pueblo, asegurando que el ejército profesional no vuelva a comportarse como conjunto de gendarmes al servicio exclusivo de la oligarquía.

    La oligarquía, la clase media y los medios de comunicación a su servicio comienzan a perder privilegios que los amparan. Junto a los EEUU necesitan golpear el proceso revolucionario para proteger a sus aliados en Venezuela. Por ello la oposición ha conformado un eje antidemocrático, dirigido por la oligarquía y respaldada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), con el fin de desestabilizar el país y frenar la Reforma por medio del plan escuálido.

    La primera etapa es la de desinformación; en ella divulgan un paquete de folletos, anuncios y consignas que tergiversan el contenido revolucionario de la reforma. Este paquete de desinformación es tan inverosímil que el observador más novel concluye que se trata de una evidente manipulación de las enmiendas. Además de por los partidos de oposición, la campaña de desinformación está auspiciada por una serie de organizaciones no gubernamentales que reciben fondos de los EEUU, violando la soberanía de Venezuela.

    El eje fascista fracasó en esta etapa del enfrentamiento ideológico pues sus propias encuestas demuestran que el pueblo votaría abrumadoramente a favor de la reforma. Ahora pasa a la segunda etapa del enfrentamiento conocida como “calentar la calle” es decir, provocar desasosiego por medio de acaparar las mercancías básicas en el mercado, cortando la distribución de leche, carnes y otros productos necesarios. En esta etapa Fedecámaras, el grupo oligarca-comercial, acapara los productos para provocar una crisis económica que genere descontento popular y el pueblo se abstenga de votar o vote contra el referéndum.

    El eje antidemocrático comienza a llamar al desorden, la violencia indiscriminada y al golpe de Estado. La oligarquía, a través de sus medios de comunicación, estimulan las confrontaciones entre la clase media contra revolucionaria y las instituciones tales como la Comisión Electoral Nacional (CEN). Además, la oposición contrata personajes que en algún momento se distinguieron en el servicio militar, como el general retirado Raúl Isaías Baduel, para que llamen públicamente a la rebelión castrense y al golpe de estado. No debe extrañar que Baduel esté en contra de la reforma; ése es su derecho, pero no se justifica que llame al golpe de Estado como lo hizo. Así, este militar desciende de comandante a peón de la derecha. Como este personaje se rebelarán otros actores para llamar al golpe.

    Finalmente, una vez se concatenen estas tres etapas: desinformación, crisis-desasosiego y el desorden, el eje antidemocrático intentará pasar del golpe mediático al golpe físico. La oligarquía, la clase media de derecha y los intereses de EEUU no sólo se oponen a la reforma sino que también atentan contra un gobierno legítimamente constituido y democráticamente conformado. Los EEUU intentan repetir otro 11 de septiembre de 1973, sin embargo, la gente de los cerros venezolanos “evocarán a sus hermanos que murieron antes” en el Caracazo, el 4 de febrero y el 11 de abril del 2002. Sin duda, las fuerzas revolucionarias bajarán del 23, Catia y Petare para salvaguardar su plena soberanía y democracia.

    La reforma constitucional es la revolución dentro de la revolución; la misma propone entregarle el poder al pueblo por medio de los consejos comunales y dotar al país de unas fuerzas armadas revolucionarias compuestas por reservas y milicias populares que complementen el ejército profesional. El pueblo Venezolano prefiere bajar de los cerros a votar, pero si se atenta contra su soberanía estoy seguro bajará de los cerros a combatir. Nos corresponde estar alertas y responder desde Puerto Rico a cualquier agresión contra nuestro hermano pueblo venezolano.

    Michael González-Cruz, doctor en Sociologia.
    http://www.alternativabolivariana.org


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